
No están claros los orígenes del Tarot. No sabemos quien lo creo ni cuando ni donde. Con el transcurso de los siglos paso de ser un simple juego de cartas a adquirir características esotéricas. Hoy El Tarot, mucho más que una herramienta terapeútica, método de adivinación o base para la meditación y el autoconocimiento, es una verdadera catedral de bolsillo en donde se concentra toda la riqueza simbólica de Occidente, es nuestro oráculo.
El Tarot se compone de 78 cartas o arcanos. El termino “arcano” deriva del latín arcanum que significa “secreto”. Remite a un sentido oculto, un misterio que desafía lo racional, y nos parece adecuando en la medida en que utilizamos el Tarot no como diversión sino como un juego cargado de sentido no explícito que poco a poco conviene descubrir.
Los 78 arcanos se dividen en dos grupos: 22 arcanos llamados “mayores” y 56 arcanos llamados “menores”. Los arcanos mayores describen un proceso humano universal que engloba todos los aspectos espirituales del ser. Los arcanos menores nos permiten examinarlos aspectos más cotidianos – y también los más personales – de la vida material y psíquica o intelectual. Veremos que remiten a diferentes grados de nuestras necesidades, deseos, emociones y pensamientos.
Alejandro Jodorowsky cree que el Tarot ayuda a desarrollar la conciencia y a vivir y comprenderse mejor, es un “apoyo al autoconocimiento psicológico e histórico”. El Tarot puede ayudar no sólo a eliminar los síntomas de una enfermedad, sino también a curar. Es un puente entre dos extremos, entre la intuición y la razón.
Pronto información del Taller de Tarot de Marsella a realizarse el 19 y 20 de Abril de 2008.
Nota: algunos textos extraídos del libro La Vía del Tarot de A. Jodorowsky y Marianne Costa .
